Declaración religiosa sobre moralidad sexual, justicia, y salud

La sexualidad es un don dador de vida y satisfacción, dado por Dios. Venimos desde diversas comunidades religiosas a reconocer la sexualidad como central de nuestra humanidad y como parte integral de nuestra espiritualidad. Denunciamos el dolor, la aflicción, la opresión, y la pérdida de sentido que muchas personas experimentan a propósito de su sexualidad.

Nuestras tradiciones de fe celebran la bondad de la creación, lo que incluye a nuestros cuerpos y a nuestra sexualidad.

Pecamos al abusar de este don sagrado, o explotarlo. Sin embargo, la gran promesa de nuestras tradiciones es el amor, la sanación, y las relaciones restauradas.

Nuestra cultura necesita una ética sexual enfocada hacia las relaciones personales y la justicia social, en vez de hacia actos sexuales particulares.

Todas las personas tienen el derecho y la responsabilidad de llevar una vida sexual que exprese amor, justicia, reciprocidad, compromiso, consentimiento, y placer. Basados en el respeto al cuerpo y en la vulnerabilidad que acarrea la intimidad, esta ética fomenta la salud física, emocional y espiritual. No acepta dobles estándares y se aplica a todas las personas, sin distinción de sexo, género, color, edad, condición corporal, situación marital, u orientación sexual.

Dios escucha el clamor de quienes sufren por el fracaso de las comunidades religiosas para bregar con la sexualidad.

Somos llamados a ver, escuchar, y a responder al sufrimiento causado por la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales, la pandemia del VIH, el crecimiento insostenible de la población y el consumo excesivo, y la explotación comercial de la sexualidad.

Las comunidades de fe deben, por lo tanto, ser buscadoras de la verdad, valientes, y justas. Hacemos un llamado a favor de:

  • La reflexión teológica que integre la sabiduría de la gente excluida y frecuentemente silenciada, así como los hallazgos sobre la sexualidad de la medicina, la ciencia social, las artes y las humanidades.
  • La inclusión plena de las mujeres y las minorías sexuales en la vida congregacional, incluso su ordenación y la bendición de las uniones de personas del mismo género.
  • La consejería y educación sobre sexualidad a todo lo largo del ciclo vital, por parte de líderes religiosos capacitados.
  • El apoyo a quienes desafían la opresión sexual y a quienes trabajan por la justicia dentro de sus congregaciones y en su denominación religiosa.

Las comunidades de fe deben también expresar su apoyo a la educación sexual y a la integridad espiritual en la sociedad. Hacemos un llamado a favor de:

  • Educación sexual para toda la vida, apropiada a la edad, en escuelas, seminarios, y en establecimientos comunitarios.
  • Un compromiso basado en la fe hacia los derechos sexuales y reproductivos, lo que incluye el acceso a la anticoncepción voluntaria, al aborto, y a la prevención y tratamiento del VIH y de las infecciones transmitidas sexualmente.
  • Un liderazgo religioso hacia los movimientos para terminar con la injusticia sexual y social.

Dios se regocija cuando celebramos nuestra sexualidad con santidad e integridad. Nosotros, los abajo firmantes, invitamos a nuestros colegas y comunidades de fe a unírsenos para promover la moralidad sexual, la justicia, y la salud.

http://www.religiousinstitute.org/declaration.html

La Declaración no tiene derechos de autor y puede ser duplicada íntegramente sin permiso previo. Se invita a las instituciones religiosas a reimprimir la Declaración en boletines, volantes, lecturas responsivas (antífonas), guías de estudio, y otros medios. El envío de copias de estas reimpresiones será gratamente recibido en el Religious Institute.

El Religious Institute on Sexual Morality, Justice and Healing (Insituto Religoso de Moralidad Sexual, Justicia y Salud) promueve los objetivos y la visión de la Declaración religiosa sobre moralidad sexual, justicia, y salud. Fundado en 2001, es una organización ecuménica e interreligiosa dedicada promover y defender la salud sexual, la educación, y la justicia en comunidades de fe y en la sociedad.

Más de 2,200 líderes religiosos de más de 35 tradiciones religiosas subscreiben la Declaración religiosa sobre moralidad sexual, justicia, y salud, incluidos clérigos; educadores y consejeros religiosos profesionales; líderes denominacionales y de instancias interreligiosas; y presidentes, decanos y miembros del profesorado de seminarios.

Los objetivos fundamentales del Religious Institute incluyen:

  • Desarrollar y sostener una red de clérigos, educadores religiosos, teólogos, especialistas en ética, y otros líderes religiosos comprometidos con la justicia sexual.
  • Construir las habilidades y la disposición necesarias en el clero para ofrecer educación de la sexualidad dentro del contexto de sus propias tradicioones de fe.
  • Ayudar a las congregaciones a convertirse en comunidades de fe sexualmente saludables.
  • Educar a l público y a los tomadores de decisiones sobre esta visión religiosa de la moralidad sexual, la justicia, y la sanación.

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